Cuando todo empezó

Corría el año 1950 cuando un riojano, D. Vicente Torre Campo y su mujer, Doña Pepita González Román, decidieron importar de Soto de Cameros -pueblo del que era originario D. Vicente- un dulce típico navideño que allí se consumía, para darlo a probar a sus amigos de Montoro (Córdoba). Ciudad donde residían y de donde era oriunda Doña Pepita.

Dicho dulce navideño era un mazapán típico de la región, que únicamente se fabricaba y consumía allí de manera familiar. De ahí la denominación actual de este producto como un tipo de mazapán concreto -mazapán tipo Soto- mucho más jugoso y tierno que el típico mazapán que todo el mundo conoce, el mazapán tradicional.

Fue tan buena la acogida que dicho producto tuvo entre los montoreños, que fue en el año 1953, cuando este riojano emprendedor decidió fabricar por su cuenta, junto con la colaboración de su sobrino D. Manuel Saenz -maestro en el oficio-, estos exquisitos mazapanes de origen riojano en Montoro, localidad en la que actualmente se ubica la empresa. De ahí que D. Vicente Torre, siendo fiel a sus orígenes, usara Mazapanes de Montoro "La Logroñesa" como marca comercial para distribuir el producto.

La fama del Mazapán de Montoro se fue extendiendo incluso fuera de Andalucía, y el producto se hizo hueco en el mercado gracias a su gran calidad.

 

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